21/06/2000

Programa de orientación y asesoría personalizada en la Facultad de Educación

Autor(es): Tafur, Rosa

Año: 2000

Publicado en: Revista Educación – PUCP Vol. 9 N° 18 pp. 249-258

Área académica: Formación y Desarrollo Profesional Docente

La organización dual de nuestro sistema educativo se ha ido acrecentando. En un extremo del continuo que lo conforma se encuentra una educación occidental heredera de la cultura española y en el otro extremo los herederos de la república indígena. Esto incrementa las diferencias y las distancias sociales, aunque se observa que últimamente la cultura urbano popular está avanzando y ganando espacio desde sus costumbres, valores, idiosincracia.

Por otro lado, el avance de la ciencia y de la tecnología es vertiginoso. Nos encontramos en la era de la información y al pasar a la era del conocimiento las exigencias de especialización serán cada vez mayores. Esto obliga a que las instituciones de formación profesional aboquen sus esfuerzos a brindar cada vez más un servicio de calidad que potencie las habilidades de sus estudiantes a fin de que puedan interactuar con éxito en el mundo del trabajo. En esta carrera por alcanzar el conocimiento se corre el riesgo de dejar de lado el desarrollo del ser persona.

Frente a esto, ¿cómo hacer para formar profesionales de la educación que no sólo posean un conocimiento adecuado sobre diversas disciplinas y buen manejo de las técnicas pedagógicas, sino que sean educadores con vocación, que asuman el ejercicio de la docencia con todos sus desafíos, potencialidades y justificaciones? Responder a esta pregunta supone sobre todo asumir el reto de formar educadores que sean “sujetos de valores en el ejercicio de una creatividad y libertad responsables al servicio de la construcción de otras personas”. (Comisión tutoría, Facultad Educación PUCP, 1996). Esta dimensión de SER PERSONA resulta una exigencia para quienes van a desempeñar la labor de educar.

La Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Católica del Perú intenta responder a este reto desde 1998 a través de su Reforma Curricular, que inspirada en el Informe de la UNESCO sobre la educación: La Educación encierra un tesoro (1996), considera cuatro áreas en su plan de estudios, áreas que “contribuyan al desarrollo global de cada persona: cuerpo y mente, inteligencia, sensibilidad, sentido estético, responsabilidad individual, espiritualidad” (UNESCO 1996). En otras palabras, La Facultad de Educación concibe la educación como un todo que permita que florezca mejor la personalidad del estudiante y que esté en condiciones de obrar con creciente capacidad de autonomía, de juicio y de responsabilidad personal (UNESCO, 1996). Estas cuatro áreas a las que aludimos son: Aprender a ser, Aprender a aprender, Aprender a convivir en comunidad y con el entorno y Aprender a educar.

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