29/10/2018

El Mag. Alberto Patiño fue reconocido con la Orden de las Palmas Académicas por el Gobierno de Francia

Fuente: Punto Edu

El Mag. Alberto Patiño, docente de nuestra unidad, fue reconocido con la Orden de las Palmas Académicas por el Gobierno de Francia. Este reconocimiento es entregado a académicos y personalidades por sus méritos en los campos de la cultura y la educación. A continuación, compartimos la nota realizada por Punto Edu.

Compromiso con la educación

El Mg. Alberto Patiño ha dedicado más de la mitad de su vida a llevar educación a distintos rincones del país, especialmente a las poblaciones menos favorecidas. El gobierno francés reconoció su trayectoria y contribución académica al otorgarle las Palmas Académicas

Alberto Patiño nació en el distrito de Frías, en un pueblo remoto ubicado en la sierra central de Piura. Su infancia transcurrió entre becerros, cabras, ovejas y su escuela, nos cuenta. Pero como en Frías solo había educación primaria, tuvo que viajar a la Gran Unidad Escolar de Piura para estudiar la secundaria. Hasta ahora recuerda con mucho cariño a sus profesores, que fueron una influencia importante para forjar su vocación desde muy temprano. “Tuve excelentes docentes que fueron modelos para mí. Desde secundaria ya sabía lo que quería hacer y vine a Lima con la idea muy clara de estudiar Educación”, señala.

Su madre siempre quiso que estudiara en la PUCP, y él se preparó día y noche para a evaluación. Al ver su nombre en la lista de ingresantes publicada en el centro de Lima, sintió que sus esfuerzos habían dado frutos.

Desde entonces, no ha descansado. Fue jefe de práctica antes de terminar su carrera, asistente de investigación en el antiguo Centro de Teleducación de la PUCP y docente en la Facultad de Educación. “Entonces solo había una cámara, y un circuito cerrado de televisión en blanco y negro. Hicimos una infinidad de programas de radio y televisión para profesores en zonas rurales andinas”, precisa. Siempre estuvo ligado de alguna forma a nuestra Universidad donde actualmente es el coordinador de Educación a Distancia.

CONEXIÓN CON FRANCIA.

En el 2005, Jean-François Cerisier, vicepresidente de la Universidad de Poitiers, convocó a tres universidades europeas (U. de Poitiers, Francia; UNED, España; y UT, Lisboa) y tres de América Latina (U. Nacional, Brasil; U. de los Lagos, Chile; y PUCP, Perú) para ofrecer un Máster Europeo en Ingeniería de los Medios para la Educación. “Este curso lo han seguido miles de personas y se hace en tres idiomas: francés, español y portugués. También hemos tenido congresos, seminarios y actividades de evaluación”, señala el Mg. Patiño.

Así, docentes europeos han realizado pasantías de trabajo académico e investigación en la PUCP, y por lo menos 40 alumnos europeos han hecho sus prácticas y tesis. “Ha sido un programa muy interesante de movilización estudiantil que se clausuró el 2017, después de quince años de intenso trabajo financiado por la UE”, considera. En reconocimiento a esta labor y a su trayectoria, el gobierno francés le confirió el Grado de Caballero de la Orden de las Palmas Académicas.

TRABAJO CONTINUO.

El Mg. Patiño tiene un Máster en E-Learning por la Univ. Santiago de Compostela y una Diplomatura en Redes Digitales para Educación a Distancia por la Univ. de Murcia, ambas en españa. Además, fue el primer director pedagógico del Proyecto Huascarán del Ministerio de Educación, así como un destacado dirigente sindical.

De sus 75 años, ha pasado los últimos 43 en la PUCP, lugar que le ha dado más que una razón para sonreír. “Aquí conocí a mi esposa y estudiaron mi tres hijos. Tengo una profunda identidad con la Universidad”, indica.

Además, está muy orgulloso de haber conocido a las tres etapas de la educación a distancia: la del envío de material impreso por correo, de la radio y televisión, y la del boom de Internet y las redes sociales.

“La educación del futuro tiene que estar necesariamente ligada a la educación a distancia y virtual. hay que fortalecer los valores propios de la cultura de cada persona, pero también tiene que ser ciudadanos del mundo. Estar con un pie en Harvard y el otro en Chumbivilcas”, finaliza. Gracias a él, muchas personas han accedido a oportunidades de estudio y desarrollo. El reconocimiento es merecido.

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