28/05/2013

La profesora Lileya Manrique explica sobre educación y estándares

La Magíster Lileya Manrique, es directora del Centro de Investigaciones y Servicios Educativos – CISE PUCP y profesora principal de nuestro Departamento de Educación, escribió el artículo “Estamos en tiempos de estándares. Los mapas de progreso del aprendizaje” para la columna de opinión, sección de Educación Básica, para el Punto Edu pp 07, periódico PUCP, Edición: Año 9 n° 277 – Del 27 de mayo al 02 de junio del 2013.

 
Estamos en tiempos de estándares

Los mapas de progreso del aprendizaje

Una gestión educativa por resultados plantea definir estándares de aprendizaje e indicadores de rendimiento sobre el “producto” de la educación, es decir, los logros o resultados de aprendizaje que debe alcanzar un estudiante al egresar de la educación básica, y que servirán para medir la eficacia del sistema educativo. Bajo esta lógica, surgen los estándares de aprendizaje o mapas de progreso del aprendizaje, como se ha denominado en nuestro contexto.

La nueva “ola” -como algunos llaman a la determinación de estándares- se ha instalado en el sistema educativo peruano y ha  puesto en alerta a los directivos y  docentes sobre el impacto que estos tendrán en su labor profesional. La implementación del uso de los mapas de progreso en las escuelas está en marcha liderada por Instituto Peruano de Evaluación, Acreditación  y certificación de la calidad de la Educación Básica (IPEBA). Por  tanto, es importante intensificar una adecuada divulgación y comprensión del sentido y utilidad de los mapas por parte de la sociedad y los actores educativos, para minimizar la desorientación y el riesgo de un mal uso en las aulas y escuelas. Ya existe una gran expectativa en los docentes por cuanto los estándares  han sido establecidos por su importancia en la formación integral de los estudiantes y por su repercusión para la vida personal, social y laboral en una sociedad plural y cambiante.

IPEBA  informa que los estándares de aprendizaje son aquellos resultados que se consideran valiosos para ser aprendidos por nuestras niñas, niños y  adolescentes durante su formación en la educación básica, aportando a una educación de equidad con calidad. Hasta el momento, se han construido estándares de aprendizaje en Matemática, Comunicación y Ciudadanía para todos los estudiantes del primer grado de primaria al quinto año de secundaria. En cada mapa de progreso se diferencian siete niveles que marcan el avance y logro de los aprendizajes en las áreas curriculares.  Los estándares servirán para que los docentes orienten sus esfuerzos pedagógicos, con los recursos que poseen las escuelas, hacia  lo esencial que debe ser aprendido y no como ocurre actualmente, que se maneja un currículo ambicioso en  capacidades, conocimientos y actitudes que no se logra cubrir durante las horas destinadas a la jornada escolar.

De otro lado, los mapas de progreso pueden  constituir una oportunidad para construir una visión de responsabilidad compartida de los resultados de la evaluación (Estado, directivos, docentes, alumnos y padres de familia), en cuanto sirve para reconocer en qué nivel está nuestro estudiante y desde ese punto, se le puede ayudar a avanzar en su proceso formativo, brindándole actividades apropiadas y las condiciones necesarias que le ayuden a mejorar e incrementar  su nivel de aprendizaje.  En torno al vínculo de los estándares y la evaluación surgen importantes cuestiones, por ejemplo, ¿habrá repitencia? ¿qué hacer cuando el estudiante logra el estándar en una de las áreas pero en otras está por debajo del nivel esperado? Estas cuestiones deberán ser resueltas durante  la implementación y en la práctica cotidiana del  docente, quien debe rendir cuenta de la evaluación de sus estudiantes.

Otro asunto se refiere a los mapas de progreso pendientes que corresponden a las ciencias naturales,  las ciencias sociales,  las artes, la educación física, entre otros.  Observamos que  su elaboración toma tiempo y tardará unos años en culminar. Si a ello le añadimos que es necesario contar con los estándares de aprendizaje para las poblaciones de estudiantes interculturales- bilingües y rurales, el panorama adquiere una dimensión mayor de urgencia.

El riesgo de una reforma basada en estándares es  la presión desde fuera para que en las aulas se  consigan los resultados esperados, por lo que se suele introducir mecanismos basados en el uso de los estímulos y sanciones para el docente, las escuelas y los estudiantes. El esfuerzo invertido en la elaboración de los mapas de progreso tendrá  sentido si esta herramienta es utilizada para el fin establecido y  sirva para  revertir los bajos resultados que obtienen nuestros estudiantes en sus competencias básicas y para la vida,  lo que permite acortar las brechas de inequidad existentes entre las diversas regiones del país, y se alcance la aspiración de un currículo inclusivo y de calidad para todos.

Para contribuir con espacios de reflexión y discusión sobre los estándares o mapas de progreso, su impacto positivo en la práctica educativa y en la  mejora de la calidad de los resultados de aprendizaje, el CISE PUCP realizó la semana pasada el seminario “Mapas de progreso en Comunicación, Matemática y Ciudadanía”, y espera desarrollar otras actividades y cursos de formación dirigido a los directivos y docentes sobre el tema.