19/06/2019

La Dra. Carmen Coloma expuso en la Universidad de Ciencias y Humanidades

La Dra. Carmen Coloma, docente de nuestra unidad, participó como ponente en un conversatorio que tuvo lugar en la Universidad de Ciencias y Humanidades. El tema de la exposición fue “Enfoque del currículo por competencias a nivel universitario y la formación integral” y se llevó a cabo el 19 de junio.

De acuerdo con la Dra. Coloma, su ponencia trató sobre la necesidad de desarrollar competencias que vayan más allá de la formación profesional y traten de responder a los grandes desafíos globales que nos estamos enfrentando. “Nuestro entorno en peligro de extinción, el crecimiento de la población, el agotamiento de los recursos, el cambio climático, entre otros, son aspectos que nos obligan a pensar en la sostenibilidad y en las necesidades de las generaciones venideras”, agregó.

La Dra. Coloma también enfatizó en la interrelación de la tecnología y la globalización. “La digitalización es un medio que conecta a las personas, las ciudades, los países y los continentes de tal modo que incrementa enormemente nuestro potencial individual y colectivo. No obstante, estas mismas fuerzas también han hecho que el mundo sea volátil, complejo e incierto. Recogiendo la ideas de Scheicher (2014), la digitalización es una fuerza democratizadora, pero también está concentrando un poder extraordinario. En otras palabras, la digitalización puede hacer que la voz más insignificante se escuche en todas partes, pero también puede anular la individualidad y la singularidad cultural”, señaló.

De acuerdo con la docente, esta es la razón por la cual hay que buscar la “conciliación del capital social” a través de la cual podamos compartir experiencias, ideas e innovación, y forjar un entendimiento común entre grupos con experiencias e intereses diversos; lo que ampliaría, además, nuestro radio de confianza hacia los extraños y las instituciones. Así, por ejemplo, en la educación se trataría de que desarrollemos no solo las competencias cognitivas habituales, que son las más fáciles de enseñar y de evaluar, y que coinciden exactamente con las competencias más fáciles de digitalizar, automatizar y externalizar. Lo importante, en cambio, sería que los estudiantes comprendan los fundamentos estructurales y conceptuales de una disciplina. En ese sentido, el objetivo no radicaría en obtener la interpretación “correcta”, sino en comprender el argumento en mayor profundidad. ¿Por qué difieren los puntos de vista? ¿Cuáles son los posibles resultados del desacuerdo? ¿Qué pruebas se ofrecen para fundamentar las opiniones? “La innovación y la resolución de problemas dependen cada vez más de que seamos capaces de aunar elementos dispersos para luego sintetizarlos y crear algo distinto e imprevisto.  Para ello se necesita curiosidad, una mente abierta y establecer relaciones entre ideas que hasta ese momento parecían inconexas. Exige estar familiarizados con conocimientos de diversos campos. Lo que cuenta hoy en día son las personas capaces de aplicar profundidad de conocimientos a nuevas situaciones y experiencias, adquirir nuevas competencias, construir nuevas relaciones y asumir roles distintos en el proceso. Se requiere, por tanto, ayudar a los estudiantes a desarrollar estrategias de aprendizaje eficaces, competencias metacognitivas como la autoconciencia, la autorregulación y la autoadaptación”, precisó.

Por último, la Dra. Coloma indicó que cuanto mayor sea la información que nos facilita la tecnología, es más importante la comprensión profunda y la capacidad de dar sentido al contenido. Esto, además, supone capacidad de orientar nuestras aspiraciones acerca del futuro mediante la comprensión del pasado: los desafíos que las sociedades han afrontado, las soluciones que han encontrado y los valores que han desarrollado. “Estas competencias cognitivas se fundamentan en la empatía, la adaptabilidad, la confianza y, sobre todo, la capacidad de que la persona sea capaz de pensar por sí misma. Implica formar en valores que siempre han sido fundamentales para la educación, pero es hora de que pasen de ser aspiraciones implícitas a convertirse en objetivos y prácticas educativas  que ayuden a las comunidades a cambiar los valores situacionales por valores sostenibles que generen confianza, vínculos sociales y esperanza. Se trata de centrarse en los rasgos humanos esenciales que permitirán que la educación se anticipe a los avances tecnológicos y sociales”, señaló.