18/06/2018

La carrera del investigador

En una nota publicada por PuntoEdu, el Dr. Luis Sime, profesor de nuestra unidad, habló sobre los desafíos que enfrenta la carrera de investigador en nuestras universidades y la importancia de plantear alternativas que permitan configurarla. A continuación, compartimos sus palabras.

Avanzar hacia una universidad de investigación en el Perú es, sin duda, un desafío mayor sobre todo en una sociedad donde la investigación y los investigadores no son todavía reconocidos como parte de los factores para transitar hacia otro tipo de desarrollo centrado en el conocimiento antes que en las materias primas. Nuestra inversión pública en investigación sigue siendo, a pesar de los incrementos en la última década, una de las más bajas en América Latina y aún no hemos podido configurar una carrera pública de investigador. Concytec ha avanzado en ofrecer un registro voluntario a los investigadores en directorios de acceso abierto, como DINA, y otro solo para los que cumplen ciertos requisitos, que es el caso de Regina, pero ello no es todavía parte de una carrera promovida por el Estado. En países como Brasil, México y Argentina, sostienen desde hace décadas una carrera pública meritocrática para el investigador con un reconocimiento económico. En nuestro caso, no ha habido la voluntad política de caminar hacia una carrera del investigador, aunque en estos meses se ha aprobado un proyecto de ley en el parlamento.

En efecto, la ley universitaria legitima la figura del docente investigador para aquel que se “dedica a la generación del conocimiento e innovación a través de la investigación”, lo libera parcialmente de la carga lectiva (un curso por año) y lo estimula eco-nómicamente con una bonificación especial del 50% de su sueldo. También prevé su evaluación cada dos años por los vicerrectorados de investigación según determinados estándares. Esto, que es un avance, sin embargo, no constituye completamente una carrera en tanto no define una escala de niveles con sus correspondientes requisitos, estímulos y responsabilidades para cada nivel.

Varias universidades se han lanzado a ofrecer estímulos económicos por tipo y cantidad de publicaciones que acredite el docente sin un marco regulatorio que permita un desarrollo más articula-do de su potencial investigativo; son publicaciones premiadas incluso sin una vinculación a líneas de investigación de la institución. En otros casos, el personal dedicado a la investigación en institutos universitarios es contratado como parte del sector administrativo de la universidad sin que se diferencie más sustancialmente su función y, así, se garantice mejores condiciones para su retención. En otras, se han dado pasos hacia la función del docente-investigador, y se ha liberado parcial y transitoriamente la carga de cursos, pero sin constituir propiamente una carrera.

Este panorama de avances parciales y de iniciativas aún limitadas exige repensar alternativas que permitan configurar una carrera de investigador como parte del ecosistema de investigación en cada universidad, sobre todo en aquellas que se proponen como universidades de investigación. Esta carrera implica garantizarle a la universidad un segmento de docentes y personal de los institutos reconocidos por su función especializada en la investigación a lo largo de su trayectoria universitaria y evaluada meritocráticamente para transitar de un nivel a otro, donde la descarga de asumir cursos aumenta a medida que se avanza de nivel y se exigen mayores responsabilidades, además de publicaciones, la conducción de grupos y redes de investigación, así como asesorías de tesis de doctorado.

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