26/06/2017

“El autoritarismo funciona y ese es el gran riesgo”

Fuente: PuntoEdu

En una nota publicada por PuntoEdu, la Dra. Luzmila Mendívil, docente de nuestro departamento y directora del CISE, habló sobre el papel de la educación en relación al último boletín del IOP-PUCP donde se destaca que, en el país, se considera importante promover la obediencia en la infancia en lugar del pensamiento autónomo. A continuación compartimos la nota.

“El autoritarismo funciona y ese es el gran riesgo”

“Si yo me encuentro con otra persona, con otro adulto, yo sé que no puedo transgredir, sé que tengo que respetar. ¿Por qué no hacer lo mismo con los niños?”.

La apuesta por la educación vertical está tan normalizada que, como nos hace ver la Dra. Luzmila Mendívil, hasta las canciones infantiles apelan a ella. Conversamos con la doctora sobre el papel de los educadores en este sistema.

¿Hay en el Perú una concepción del niño como sujeto de derechos?

No. Se trata de una concepción más reciente. Gracias a ella yo reconozco que esa persona puede medir menos de 90 centímetros, pero merece respeto y atención. Es cierto que tiene ciertas necesidades diferentes a las mías y que yo como adulto tengo un compromiso con él en su subjetividad, pero en esencia somos dos personas que nos encontramos. Si yo me encuentro con otra persona, con otro adulto, yo sé que no puedo transgredir , sé que tengo que respetar. ¿Por qué no asumir lo mismo con los niños? Me asusta que en la encuesta no haya diferencias significativas en ningún caso, porque si bien es cierto que en un sector con mayor nivel educativo hay mayor rechazo a las prácticas autoritarias, no es un gran rechazo, no hablamos de una pirámide invertida, sino de un pequeño porcentaje.

El estudio habla de la educación en el hogar, sin embargo, en la escuela también se replican estos modelos.

Por supuesto. Por ejemplo, mi trabajo doctoral fue sobre el papel de las canciones en la construcción social de las identidades de los niños. Y, realmente, la mayor parte de las canciones habla del control de conductas: mantenerse quieto, en silencio. Las canciones religiosas también hablan de control de conducta (si te portas mal, no vas al cielo). Entonces, el niño obediente es el niño bueno, el buen hijo, el buen estudiante, el bueno en todo. Una tercera categoría de canciones pertenece a las marchas, que replican lo mismo. Y hay una en particular que seguramente todo el mundo conoce, de la que encontré seis versiones diferentes: “Marcha soldado, cabeza de papel, si no marchas derecho vas preso al cuartel”. Bueno, encontré en otras versiones “vas preso al paredón” o “te mando a la cárcel”. Seis versiones diferentes donde se le exige lo mismo al niño: obediencia per se. Encontré además muchas otras marchas que hacían referencia al soldado, y todos sabemos que este es el que obedece las órdenes sin dudas ni murmuraciones. Al final, el mensaje es “me tienes que obedecer porque soy un adulto” y esa es una cuestión de poder. Por eso decía: si me encuentro con un adulto, tengo que usar argumentos, tengo que persuadir, tengo que usar todo mi aparato cognitivo para poder convencerlo de alguna idea. ¿Por qué nos limitamos a exigirle obediencia al niño, sin argumentación? El autoritarismo funciona y ese es el gran riesgo.

¿Qué riesgos educativos trae este autoritarismo, esta verticalidad?

El más grande es el riesgo del desarrollo moral. Kohlberg distingue etapas en el desarrollo moral de las personas y el nivel más alto es el de la autonomía. Nosotros estamos, como colectivo, en el nivel más bajo, en el de la heteronomía. Nosotros esperamos que alguien nos diga qué cosa hacer, esperamos que sea otro el que ponga el control. Lo más riesgoso es que aprendes a cifrar todas tus decisiones en otros y no en ti mismo. Pierdes tu capacidad de autocontrol, te vuelves dependiente, buscas la aprobación permanente y eso es algo que se arrastra toda la vida.

Desde las políticas educativas del Estado se refuerza esta idea de educación autoritaria. ¿Hay alguna salida?

Los peruanos somos campeones en el discurso. El punto son las prácticas. En el papel, por supuesto que el Estado peruano defiende la convención de los Derechos del Niño, el diseño curricular pone al niño como el centro de la actividad… sería absurdo si no lo hiciera. Pero eso no es lo que ocurre en las aulas. Los docentes son mayormente autoritarios. Lo peor es que ni siquiera lo son porque quieran serlo, sino porque naturalizaron esa conducta a tal punto que ya no la encuentran extraña. Entonces, los docentes hablan de que están criando niños autónomos, niños libres, que se expresan con libertad, pero en el aula caen en cosas, como “pónganse un candado en la boca porque vamos a dialogar”. ¿Cómo vamos a dialogar si tenemos un candado en la boca? Y está naturalizado porque nos desenvolvemos en una sociedad así. Es necesario, entonces, desde las políticas de Estado, integrar un enfoque que vea esta reeducación del docente.

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