NOTICIAS | 06/12/2018

Patricia Velarde, campeona del activismo contra la violencia de género

Egresada de Comunicación para el desarrollo que ha pertenecido a nuestra plana docente es reconocida por el UNFPA, en campaña por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Patricia Velarde, egresada de Comunicación para el desarrollo que ha pertenecido a la plana docente de nuestro Departamento, fue destacada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) como una de las 16 “campeonas” que luchan a nivel mundial para erradicar la violencia de género. En un contexto en el que “una de cada tres mujeres sufrirá abuso físico o sexual en algún momento de su vida”, creemos que es importante valorar la labor de profesionales que trabajan para erradicar esta situación.

A continuación, Velarde nos comenta su experiencia como activista y comunicadora. ¡Felicidades, Patricia!

¿Cómo comenzaste a involucrarte con el tema?

En el 2016 ingresé al Ministerio de Educación dentro del equipo de Comunicaciones de la Dirección de Servicios Educativos en el Ámbito Rural. En ese entonces, empezaron a llegar a la Dirección reportes y alertas sobre violencia sexual contra estudiantes mujeres en instituciones educativas de ámbitos rurales e indígenas, donde casi la totalidad de presuntos agresores era personal educativo. Fue ahí que, con un grupo de colegas de diversos equipos, decidimos asumir esta problemática en articulación con la Dirección General de Educación Básica Alternativa, Intercultural Bilingüe y de Servicios Educativos en el Ámbito Rural, y  la Dirección General de Calidad de la Gestión Escolar.

¿Qué significa este reconocimiento?

La experiencia sobre el fortalecimiento de la respuesta del Ministerio de Educación a la violencia basada en género en provincias de la Amazonía, dentro del Programa de UNFPA “Paquetes Esenciales para Mujeres y Niñas Víctimas de VBG”,  ha sido seleccionada como una de las intervenciones emblemáticas a socializar. Al ser desde este año la servidora pública responsable de este proceso, UNFPA Perú sugirió mi nombre.

Los principales logros de esta intervención es que se está construyendo con los operadores de justicia una ruta de atención multisectorial de los casos de violencia sexual en las provincias de Condorcanqui y Datem del Marañón. Además, busca articular la prevención, la denuncia, el seguimiento del proceso administrativo y judicial, así como la recuperación del bienestar de las víctimas, con énfasis en la atención de violencia sexual en instituciones educativas. También se ha contribuido a evidenciar y visibilizar este problema tanto en el sector de educación como en el gobierno central. Estos han colocado en el centro de su agenda la erradicación de violencia sexual contra niñas y adolescentes de ámbitos rurales e indígenas, de modo especial en la provincia de Condorcanqui por sus altos índices de violencia sexual.

Sin embargo, los retos son enormes y queda muchísimo por hacer. Como Estado y como ciudadanos, estamos en la obligación de brindar escuelas que respeten y protejan la integridad de las niñas y adolescentes, y en la cual se les permita desarrollar sus capacidades y construir sus sueños.

¿Cómo crees que aportó tu formación como comunicadora para el desarrollo?

En la especialidad me enseñaron a identificar siempre alternativas para un determinado problema social, bajo la premisa de que sí es posible el cambio, pero que este debe necesariamente partir de las mismas personas y de sus propios referentes culturales. El diálogo, la escucha, la construcción conjunta y la reflexión crítica son centrales en la comunicación para el desarrollo. Estas condiciones son claves en toda búsqueda de bien común y son una guía en el trabajo del día a día. Además, la especialidad profundiza en conceptos y reflexiones sobre el desarrollo, que me permitieron contar con recursos conceptuales y enfoques pertinentes para mi labor.

¿Cómo crees que las otras especialidades pueden aportar?

La comunicación cumple un rol potente y central para erradicar la violencia de género, y específicamente la erradicación de la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes. Se necesita de todas las especialidades en la reflexión crítica sobre los estereotipos y roles asignados a hombres y mujeres; en el cuestionamiento de masculinidades violentas; en el posicionamiento de enfoques y políticas que favorezcan la equidad; la formación en ciudadanía y convivencia saludable; o en la denuncia de situaciones de impunidad o discriminación en ámbitos rurales e indígenas; entre muchas otras dimensiones que se pueden abordar desde la comunicación.

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