Investigaciones en LASA 2018: política, recursos naturales, religión y sociedad

Jorge Acevedo, Sandra Carrillo, Rolando Pérez y Werner Jungbluth, docentes del Departamento de Comunicaciones, estuvieron en el congreso internacional LASA 2018 compartiendo sus investigaciones. Averigua de qué trató cada una de ellas en las siguientes líneas.

“Los medios de comunicación como actores políticos. Cobertura de las elecciones presidenciales 2016 en Perú”

La ponencia de Jorge Acevedo giro en torno al rol político de los medios de comunicación en el marco de las elecciones generales del 2016. “En un contexto caracterizados por la debilidad de los partidos políticos y por un alto nivel de concentración mediática, los principales medios operan como vigorosos actores políticos, especialmente en procesos electorales”, asegura Acevedo.

Y añade: “Lo hacen a través de su gran capacidad para influir en la construcción de agendas políticas y en la valoración pública de los candidatos, de sus planes de gobierno y de la marcha general del proceso electoral”.

El docente concluyó que las elecciones del 2016 fueron atípicas en relación con anteriores, como las del 2006 o del 2011, ya que no hubo una sólida candidatura antisistema a lo largo de la campaña. Acevedo explica que, en general, los medios realizaron una cobertura bastante equitativa, salvo en las dos semanas previas a la primera vuelta, cuando la candidata de izquierda Verónika Mendoza del Frente Amplio aumentaba notoriamente su intención de voto.

“Cuando los grupos mediáticos y otros poderes fácticos percibieron como un riesgo la posibilidad de que Mendoza pase a segunda vuelta, desplegaron un gran esfuerzo para garantizar la continuidad del modelo económico de carácter neoliberal y debilitar a la principal candidatura percibida como amenaza para el establishment“, señala el profesor.

“Extractive revenues and local resource curse: comparative case analysis in the peruvian andes”

La docente Sandra Carrillo compartió los resultados de una investigación realizada en las provincias de Huari y Espinar que buscaba comprender los obstáculos que atraviesan los municipios provinciales y distritales para poder hacer una mejor inversión con los fondos derivados del canon. El periodo de análisis fue del 2009 al 2013.

El estudio corrobora que un alto nivel de transferencias de canon, sin una preparación previa de las autoridades municipales, puede conducir al fenómeno de la ‘maldición de los recursos’ a nivel local.

Sandra Carrillo LASA

Docente Sandra Carrillo en LASA 2018.

La teoría de la ‘maldición de los recursos’ se refiere a países o regiones con abundantes recursos naturales, especialmente en la minería y combustibles, que no logran un adecuado crecimiento económico. El desarrollo de estas comunas, incluso, es menor que el de países con escasez de recursos.

“En los casos estudiados, el gasto no necesariamente respondió a las necesidades principales de cada provincia”, señala Carrillo. Esto puede agravarse cuando el impacto de la inversión pública no es evaluado oficialmente, cuando las municipalidades no rinden cuentas o cuando hay una ausencia de participación ciudadana. “Además, estas tres situaciones incentivan la corrupción y limitan las oportunidades de desarrollo”, afirma la profesora.

Por su parte, la población local tiene como objetivo primordial mantener un nivel mínimo de ingresos económicos. Implica estar dispuestos a mantener una misma vía terrestre con tal de tener un empleo ocasional.

“Apropiaciones mediáticas desde el consumo religioso limeño”

Rolando Pérez presentó un estudio sobre los cambios en las prácticas religiosas de los creyentes en Lima, desde la experiencia del consumo mediático. Este trabajo forma parte de una investigación sobre la religiosidad en la vida cotidiana que realizó junto a otros docentes de la PUCP.

El profesor Pérez observó que los feligreses construyen hoy su religiosidad no solo desde los marcos religiosos institucionalizados, sino también desde otros referentes y espacios comunicacionales, como aquellos que hoy proveen las redes sociales digitales. “El consumo religioso digital rompe con la lógica del fiel pasivo y dependiente de los saberes normados por la institución religiosa tradicional”, afirma.

En esta época, sostiene Pérez, el consumidor tradicional de programas religiosos de radio o televisión es desplazado por una suerte de ‘prosumidor religioso’.  “Se trata de un tipo de feligrés capaz no solo de interactuar con diversas fuentes comunicacionales, sino también de intervenir autónomamente en la producción y difusión de los discursos religiosos, construir nuevas comunidades de fe, trascendiendo la frontera entre lo sagrado y lo secular”

Rolando Pérez LASA

Docente Rolando Pérez durante su exposición en LASA.

Esto se debe a que los fieles interactúan y viven su fe más allá del territorio parroquial y cada vez más a través de los medios sociales, como Facebook, Twitter y Youtube. “Los creyentes contemporáneos han encontrado en ellos el espacio propicio para reconectarse con aquellos referentes, espacios y bienes culturales que la religión tradicional no siempre logró incorporarlos o intentó distanciarlos para evitar la pérdida de seguidores”.

De esta manera, surge lo que el profesor Pérez llama la ‘religiosidad a la carta’. Es decir, cada persona puede agregar a su fe aspectos de diversas fuentes sagradas y seculares. “Hay gente que asiste semanalmente a un culto de su comunidad religiosa de referencia y mañana concurre a un ritual de nuevas espiritualidades, y al mismo tiempo se conecta con grupos religiosos construidos en las redes sociales. Hay una cultura religiosa más abierta, más ecuménica, y mi tesis es que la sociedad red, la cultura digital está contribuyendo a eso”, indica.

Por otro lado, Pérez también percibió las nuevas estrategias de reposicionamiento de los productos y discursos religiosos en los medios. “El teleevangelista tradicional es remplazado por el influencer religioso mediatizado. Emergen las comunidades interreligiosas en las redes sociales, aparecen voces religiosas alternativas en los espacios de movilización y reivindicación. De igual modo, la industria de la música religiosa se posiciona estratégicamente en los medios masivos secularizados.  Precisamente, esta variedad de producciones y prácticas religiosas mediáticas han generado nuevas formas y estrategias de consumo de los bienes religiosos”, explica.

“Identidad y desafíos para las políticas de reparación en los barrios de Lima. Una aproximación”

La ponencia del profesor Werner Jungbluth se basó en su estudio exploratorio sobre las reparaciones para las víctimas del Conflicto Armado Interno en el tema de vivienda. Para su investigación, consideró al Programa de Promoción y Facilitación al Acceso Habitacional (PRAH) y la experiencia de vecinos y vecinas de la Asociación de Vivienda Nuevo Amanecer, en Huachipa. Este último grupo está conformado por personas de la Asociación Nacional de Familiares de Desaparecidos, Ejecutados Extrajudicialmente y Torturados (ANFADET).

“En general, podría decirse que esta exploración plantea un vínculo entre el campo de la memoria posconflicto y el de la sociología urbana”, señala Jungbluth.

Lasa 2018. Werner

Werner Jungbluth (en el centro) en LASA 2018.

El docente concluyó que el PRAH no cumple con su objetivo. Funciona en realidad como el programa Techo Propio.

También encontró que la experiencia de Nuevo Amanecer evidencia muchos vacíos y limitaciones en la relación del Estado con las víctimas en el tema de vivienda. “Persiste una estigmatización de las víctimas que permea la relación cotidiana de las personas con los servicios del Estado”, afirma el profesor.

“La experiencia de Nuevo Amanecer -continúa- muestra una afinidad con modos de producción de la ciudad que siguen lógicas espontáneas, donde se le ‘carga’ a los propios vecinos y vecinas la responsabilidad de habilitar los terrenos”.

Y agrega: “No se entregaron viviendas, sino lotes no urbanizados. Esto obligó a las personas a sentirse como ‘invasores’ de su propio terreno, sumado al sentimiento de no ser reconocidos en su condición de víctimas y afectados por el Centro de Atención Institucional (CAI)”.

 

 

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