Investigaciones en LASA 2018: programas de ficción y cortometraje

Giuliana Cassano y James Dettleff, docentes del Departamento de Comunicaciones y miembros del Grupo Observatorio Audiovisual Peruano, estuvieron en el congreso internacional LASA 2018 compartiendo las estudios que han realizado. Conoce más de sus investigaciones en las siguientes líneas, así como del cortometraje de la profesora Sofía Velásquez que fue proyectado durante el evento.

“Melodramas turcos en la televisión peruana”

La profesora Giuliana Cassano presentó los resultados de una investigación sobre las telenovelas turcas que son transmitidas en los canales de señal abierta de nuestro país.

Estos programas son en realidad series de televisión. “Sufren un proceso de adaptación para poder instalarse en América Latina, donde los reeditan y los convierten en el formato que nosotros conocemos como telenovela”, cuenta la profesora. En Medio Oriente, por ejemplo, se emiten una vez por semana, mientras que en Latinoamérica los transmiten de lunes a viernes. Además, los canales de esta parte del planeta buscan finales que funcionen mejor para el público sudamericano.

Durante la investigación, la docente encontró que las producciones turcas presentan temas universales y “dialogan bien con la tensión local peruana (que existe) entre tradición y modernidad”. La historia de amor turca, por ejemplo, relaciona lo rural y lo urbano, asegura Cassano. Esto también se puede observar en la cultura peruana, cuyas series o telenovelas vinculan a personajes de la capital y de provincias, representando la modernidad y las costumbres.

Si bien son relatos conservadores que mantienen tradiciones heteropatriarcales, Cassano ha podido hallar que “algunos personajes femeninos no son tan sumisos. Tienen un nivel de empoderamiento”.

Cassano LASA

La docente Giuliana Cassano exponiendo en LASA 2018.

“El caso más interesante es el de la protagonista de ¿Qué culpa tiene Fatmagul? Este relato cuenta la historia de una chica que fue violada en grupo y durante la serie se muestra un recorrido de crecimiento, de lucha y de empoderamiento de esta mujer. No es el único caso”, apunta.

Para la docente, las series turcas también ponen en escena tensiones sociales de nuestra comunidad. “Estas tensiones son sumamente importantes de analizar porque están dialogando con una sociedad heteropatriarcal, clasista y racista; con una sociedad donde hay acoso y donde las relaciones de poder son las que importan”. Una sociedad muy parecida a la peruana, añade.

Al Perú estos relatos llegaron en 2015 con la serie ‘Las mil y una noches’. Pero el primer país sudamericano en transmitirla fue Chile un año antes. Juan Ignacio Vicente, gerente de contenidos de la chilena Mega, adquirió esta serie en MIPTV. Vicente vio en estas producciones una conexión emocional  muy fuerte con las audiencias. El programa terminó siendo un éxito. Cuando Latina, canal 2, la compra, reproduce los mismos mecanismos de lanzamiento de Chile. Es partir del éxito chileno que se comienza a exportar novelas turcas a otros países de Latinoamérica.

Las conclusiones, dice la profesora, la llevan a preguntarse por qué estas series turcas funcionan en los Balcanes, o  en países europeos como España o Francia, donde una compañera de LASA se percató de un afiche de Fatmagul. ¿Son solo cuestiones religiosas o es que hay otras tensiones que están presentes en esas sociedades? Estas preguntas son el siguiente paso de su investigación.

“Melodrama asiático y público de nicho: los doramas en la televisión peruana”

La ponencia de James Dettleff se centró en los programas de ficción melodramáticos producidos en el sudeste asiático, especialmente en Corea del Sur y en Japón, que son emitidos en algunos canales de señal abierta -TV Perú, Panamericana y Willax TV- desde inicios de este siglo. El profesor explica que “la popularidad de las ficciones asiáticas en el Perú nos habla de una audiencia que, a pesar de contar con recursos para acceder a redes sociales, blogs o páginas web de fans, mantiene la práctica de consumo clásico de la televisión, con emisiones reguladas frente a un aparato televisivo”.

Dettleff considera a estos programas como productos para público de nicho porque las horas de emisión y sus niveles de audiencia son relativamente bajos, a diferencia de producciones nacionales, latinoamericanas e, incluso, turcas que se llevan gran parte del pastel televisivo y logran altos puntos de rating.

James Dettleff

Profesor James Dettleff en LASA 2018.

“A pesar de los bajos resultados, que llevarían a la cancelación de estos programas, llama la atención su presencia constante en las pantallas peruanas, en canales que perseveran en transmitirlos y repetirlos”, añade el docente. Lo que ha encontrado es que las producciones asiáticas han proporcionado a los canales de televisión un público fiel, que hace de las series coreanas y japonesas las más vistas de esas casas televisoras.

Por otro lado, las historias y tramas románticas propuestas por los doramas coreanos “apelan a una realidad que se percibe como ausente en el Perú: relaciones de pareja basadas en el respeto, el compromiso, dejando de lado la relación física”. Todo esto, continúa el profesor, resuena de manera aspiracional y como una proyección del deseo de las audiencias en un país con serios problemas de violencia contra la mujer.

Sin embargo, estos relatos contienen ciertas tradiciones que se pueden observar en la sociedad conservadora peruana, como el valor de la familia o el presentar al hombre como cabeza del hogar, que se hace cargo de la mujer.

Estas narraciones también se unen con otros aspectos culturales y crean identidades mixtas que cruzan fronteras.  Debido a esto, las audiencias empiezan a sentir los melodramas asiáticos como parte de sí mismos y de su identidad globalizada y transcultural.

Para realizar esta investigación, el profesor hizo un recorrido de las ficciones asiáticas, primero en los países de Asia y luego su exportación a otras partes del mundo, incluida América.  

“Carta a un profesor en Delaware”

Braulio Quispe es un quechuahablante ayacuchano del pueblo de Coracora. También es profesor de inglés. El año pasado fue elegido para dictar clases de quechua, su idioma natal, en el Departamento de Lingüística de la Universidad de Delaware. Fue en ese contexto que Sofía Velázquez, docente del Departamento de Comunicaciones, y Carlos Sánchez, jefe de práctica, le propusieron grabar un cortometraje.

Carta a un profesor en Delaware se llamó el corto que filmaron. La trama gira alrededor de Braulio, quien mediante una misiva dirigida a un catedrático de la universidad que lo recibirá, agradece la oportunidad y expresa un sentimiento de soledad, así como una sensación de estar dividido entre Coracora, Lima y su nuevo destino.

Braulio Quispe

Braulio Quispe, protagonista del corto.

Narra, además, la discriminación que sufrió cuando era escolar, la opresión de su lengua materna y la importancia de la tecnología para que el quechua se integre a la modernidad. También manifiesta  algunas ideas de identidad con sus costumbres escritas por José María Arguedas.

“El cortometraje termina trantándose de la identidad de la lengua, del idioma, de ubicarse en el mundo y de la soledad”, dice la profesora Velázquez.

Este corto, de nueve minutos de duración, filmado en el 2017, fue proyectado en el Congreso Internacional LASA de este año. Ha ganado uno de los premios de cortometraje otorgado por la DAFO el año pasado y en 2018 obtuvo el segundo puesto en la Transnational Justice Film Competition: Celebrating Resistance, Love and Empowerment in an Era of Globalization en Londres, Reino Unido. Acaba de ser seleccionado para participar en septiembre en el Xewford Documentary Film Festival en Irlanda.

 

 

 

 

 

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