"Aprender jugando" por Franco Riva Zaferson

Toda mi vida crecí entre juegos. Lego, PlayStation, Juegos de Rol, Juegos de Mesa, etc. eran (y son) mi principal fuente de diversión y parte de mi identidad personal. Interminables partidas con mis amigos dentro y fuera del colegio eran la norma. Ya en la Universidad, estudiando Ingeniería, aprendí diferentes técnicas y modelos de optimización, los cuales eran enseñarnos a través de ejercicios tradicionales y repetición. Sin embargo, sentía muy lejana su aplicabilidad a la vida cotidiana y no sentía que conectaran conmigo.

Un día, tenía una misión especialmente difícil en mi juego favorito. Tras horas de buscar en Internet la respuesta, apareció ante mí la fórmula que utilizaba el juego para calcular el daño de mis ataques. En ese momento todo cobró sentido. Las clases de cálculo en donde me enseñaban derivadas e integrales, las clases de programación lineal que buscaban la optimización de modelos de producción e incluso mis clases de resistencia de materiales cobraron sentido a través de los Legos. Me di cuenta que todo lo que había aprendido hasta ese momento podía ser aplicado para mejorar en lo que realmente me gustaba, los juegos.

Años pasaron y ahora me tocaba a mí estar frente a un salón de clases, y con ello, el mayor desafío de mi vida: hacer que mis alumnos aprendan. Porque aprender no es memorizar fórmulas y hacer gráficos en un exámen. Tampoco significa estudiar toda la madrugada para dar un final y luego olvidarse de todo. Aprender significa interiorizar el contenido, entender su aplicación, sentirlo y hacerlo parte de ti. Aprender es saber que el modelo que se usa para predecir el comportamiento de un proceso industrial es el mismo que predice cuánto daño hará tu personaje en el juego.

Ante este desafío, pensé que lo mejor que podía hacer para mis alumnos es darles ésta misma experiencia. ¿Qué mejor manera de aprender los desafíos de un Gerente de Operaciones que jugando un juego en donde tu eres uno?. O armar y desarmar Legos hasta encontrar que existe una curva de aprendizaje y los tiempos estándar. Incluso ¿Qué mejor forma de aprender los principios del aseguramiento de la calidad que haciendo avioncitos de papel y ver cómo los procesos de doblado de papel afectan al tiempo en que éstos vuelan?.

Aprender no tiene por qué ser aburrido ni sumamente teórico. Podemos trasladar el conocimiento a actividades más cotidianas y divertidas para que nuestros alumnos aprendan haciendo. Que aprendan de la misma experiencia. Aprendamos a usar todas éstas herramientas y aprendamos a divertirnos con ellas. Porque al final, los juegos me enseñaron algo muy valioso: si no puedes ganar el juego, practica hasta poder hacerlo y si es necesario, cambia tu estrategia mil veces hasta lograrlo, sin rendirse, hasta el final.

 

1 Comentario

Iris Reyna dice:

Me encantó tu artículo! Cuándo creamos un juego????

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